jueves, 6 de noviembre de 2008

Otras algunas personas



Se llama Laura. Tiene 17 años . Es alemana. Además de su lengua natal, habla español, inglés, y chino. Vive en Tongling con una familia china que contactó por medio de la organización por la cual se vino a China.
No sabe lo que es la timidez. Habla de todo con una apertura que alarmaría a más de una persona que conozco. Es divertida e inteligente. Sabe lo que quiere. Tiene una capacidad de adaptación difícil de superar.
Ayer, mientras compartíamos el café que nos tomamos en un bar de Anqing (viaje que ella propuso y organizó) hablamos de literatura alemana y rusa. Conoce toda la obra de Vladimir Nabokov. Lolita no es, como para la mayoría de las personas que leyo a este autor, su obra preferida.
Tiene una pequeña libretita en la que toma nota de todo lo que le interesa. Su curiosidad y su falta de miedo a las preguntas, son sus mejores amigas.

“Que tipo de literatura te gusta?”
“Rara. Kafka por ejemplo.”
“Entonces capaz que te guste “The lottery”, le dije, “Uno de los cuentos de ese libro me hizo pensar mucho en Kafka. Y ya que te gusta él, tal vez…” Entonces ahí nomás sacó su libretita y anotó el nombre del libro y el de la autora.
Me enseñó un truquito para buscar los caracteres en el diccionario. Y gracias a eso, hace dos días que puedo encontrar casi todo lo que busco. “Tenés que practicar mucho,” me dijo. Y tiene razón. Encontrar los caracteres no es tarea fácil, pero de a poco estoy aprendiendo.

En Anqing caminamos mucho y visitamos un templo budista. Estuvimos ahí toda la mañana. Caminamos por la rivera y fuimos a comer a un restaurante chiquito en una calle perdida.

Disfrutar de su compañía, escucharla y contestar sus preguntas, fue otro de los grandes regalos que me hice a mi misma durante estos dias.



domingo, 2 de noviembre de 2008

Cui Jiao Feng

Cui Jiao Feng es su nombre, pero se hace llamar Cyber por aquellos que no hablamos el chino como lengua materna.
Es profesor de inglés. Desde la primera charla tuve ganas de que se convirtiera en algo frecuente conversar con él.
Como con muchas otras personas, hablamos sobre las diferencias entre China y los países Occidentales (Western Countries), como llaman ellos a todo lo que no es Asia.
Una de sus primeras preguntas fue si yo pensaba que todos los chinos eran personas tristes, apáticas. EL sabe que ése es uno de los grandes rumores que se corre alrededor del mundo.
Hablamos de cómo los gobiernos intentan hacerles creer a sus ciudadanos que fuera del límite de sus países todo es inhóspito, peligroso, antidemocrático. “Los gobiernos construyen esas realidades, me decía, porque sobre ellas se construye y solidifica su poder. EL gobierno chino hace lo mismo con nosotros.” Y aunque ésta no es una idea nueva para mí, sí me sorprendió mucho escucharla acá, donde yo pensaba que un pensamiento semejante no podria existir. Y mucho menos, que podría ser confesado a un extranjero. Irremediablemente Orwell me vino a la cabeza y tuve el escalofrío que siempre experimento al pensar en 1984.
Me gusta como piensa. Me gusta su franqueza. Las preguntas que me hace son bastante fuera de lo común. Nunca me preguntó por Maradona, nunca dijo nada sobre el bife, ni trató de impresionarme cantando “No llores por mí Argentina” en inglés.
Es una persona reflexiva, serena. Sin embargo, a veces me parece que está triste. Que siente esa frustración que muchas personas sienten por no ser más, es decir , por no tener más. Es que ser y tener son casi sinónimos acá. Lo que tenés se traduce en lo que sos. Y viceversa: sos lo que tenés.
Y él tiene una pequeña escuela de inglés.
Sábados y domingos, de 8 a 10,30 y por la tarde también, da clases en una casa que alquila.
Está empezando, pero sueña con tener una escuela más importante en muy poco tiempo.
El sábado pasado me invitó a compartir la mañana con ellos.
Los chicos, como muchos otros, estaban muy ansiosos por conocerme.
Les llevé mapas de Argentina, les mostré el mate y como se toma, les enseñé a cantar el feliz cumpleaños en español y ellos me enseñaron a cantarlo en chino.

La idea de Cui Jiao Feng? “ Quizás algún día cuando tengan que elegir una segunda lengua extranjera, y las opciones sean ruso, francés y español, alguno de ellos recuerde que un día vino a Tongling una profesora de Argentina. Estoy seguro que ese recuerdo los hará inclinarse por tu lengua.”
Me quedé sin palabras. LE agradecí mucho por llevarme a su escuela. Le agradecí mucho esa idea tan vacía de intereses egoístas.
“Gracias por la alegría que le llevaste a los chicos”, me dijo más tarde. Lo que él no sabe, como muchas personas no saben, es que yo me quedé con la seguridad de haber recibido más. Más alegría, más palabras, más sonrisas, más preguntas.