Hoy, caminando por las calles de Tongling, me sentí Neo en esa escena.
Lo que durante los primeros días había sido un caos incomprensible, de pronto se acomodó y sentí el alivio que se siente ante la presencia de un orden.
Al principio tenia la sensación de que el tránsito no podía ser más desastroso en esta ciudad, de que nadie entendía los semáforos y de que cruzar la calle era cada vez, una cuestión de vida o muerte. Tenia tanto miedo de cruzar, que siempre esperaba que otra persona se parara al lado mío para emprender la travesía juntos.
Pero hoy empecé a VER. Empecé a notar el patrón, las guías, las direcciones. Me di cuenta, una vez más, de que era yo la que estaba al revés. Vi que por la vereda, la gente sigue un curso, como los autos en las calles. Incluso todos tienden a caminar en el sentido de los autos. Por la mano derecha, los autos avanzan en una dirección y las personas, de ese mismo lado, caminan en la misma dirección. Noté que hay una pequeña calle lateral por donde van las motos y las bicicletas y que por esa calle esos vehículos pueden avanzar en ambas direcciones. Y que en cada cruce principal hay semáforos que les dan paso también a ellos.
Qué alivio sentí hoy frente a esa revelación!
Ustedes dirán: Pero cómo no se dio cuenta antes de algo tan elemental? Y yo debo decir que las palabras ‘natural’, ‘básico’, ‘elemental’ se han re significado para mi. Empiezo a creer que hay muchas menos cosas naturales de las que pensamos. Que cuando salimos de nuestro ámbito familiar tenemos que re aprender incluso a cruzar la calle. Insistir en llevar la propia “sabiduría” a todos lados puede ser fatal!