Tengo esta pulsera desde hace más de 4 años. Nunca me la saco. Por eso, aunque muchas personas piensan que es linda, ya me han dicho varias veces que debería sacármela y lavarla. Ese comentario no me acompleja, ni me hace dudar sobre mi decisión de permitirle quedarse hasta que ella quiera.
La sugerencia sobre la higiene de mi pulsera no se hizo esperar tampoco en China. “Es muy linda, pero deberías lavarla”, fueron las palabras de mi amiga Lu.
Ayer, después de pasar toda la tarde con Cui Jiao Feng, mientras terminábamos de cenar, me dijo:
La sugerencia sobre la higiene de mi pulsera no se hizo esperar tampoco en China. “Es muy linda, pero deberías lavarla”, fueron las palabras de mi amiga Lu.
Ayer, después de pasar toda la tarde con Cui Jiao Feng, mientras terminábamos de cenar, me dijo:
“Cual es la historia de esa pulsera?” Entonces le conté de México, de mi año allá, de todo lo que aprendí, de que a veces me gustaría volver.
“Así que ya ves, hace 4 años que la tengo, por eso se ve tan sucia.”
“No se ve sucia, se ve con historia.”
Y esa mirada me hizo pensar otra vez en lo especial que es Cui, en que sus silencios están habitados de reflexiones. No busca llenarlos con palabras vacías y ruidosas que intentan deshacerse de la incomodidad que provocan. Como yo, no le teme a los silencios. Por eso pasamos buenos momentos de charlas y de reflexiones compartidas.
“Así que ya ves, hace 4 años que la tengo, por eso se ve tan sucia.”
“No se ve sucia, se ve con historia.”
Y esa mirada me hizo pensar otra vez en lo especial que es Cui, en que sus silencios están habitados de reflexiones. No busca llenarlos con palabras vacías y ruidosas que intentan deshacerse de la incomodidad que provocan. Como yo, no le teme a los silencios. Por eso pasamos buenos momentos de charlas y de reflexiones compartidas.
Pero también, como a mí, le gusta mucho reírse. Por eso pasamos buenos momentos, por ejemplo, haciendo competencias absurdas y que no le importan a nadie: en este caso, quien puede juntar más maníes con los palitos chinos.
Lo crean o no, yo fui la indiscutible ganadora de la noche, porque además de juntar 3 maníes, pude manejar los kuaizi (palitos) con las dos manos!
Lo crean o no, yo fui la indiscutible ganadora de la noche, porque además de juntar 3 maníes, pude manejar los kuaizi (palitos) con las dos manos!